Archivo mensual: diciembre 2011

Huella de luz

Análisis (sucinto y no exhaustivo) de la historia del cine y la televisión en España a través del análisis de la película “Huella de luz” (Rafael Gil, 1942).

Lo que más sorprende del cine de esta década es su falta de referencia al momento presente. Los cineastas viven al margen de la dura realidad y construyen historias con una clara finalidad de evasión, poniendo sus ojos en el referente del cine de Hollywood, en especial, de Frank Capra. Las historias encierran mensajes muy conservadores con finales invariablemente felices y personajes desdichados que representan a una pobre generación que ha sufrido demasiados golpes y que ya no se atreve a pedir más que paz y orden.

En este trabajo me centro en el papel del “pobrecito” y su larga historia en el arte español y en el cine mundial. Probablemente se trate del mayor mito contemporáneo (aparte de Superman): el dinero no da la felicidad. Independiente de que estemos de acuerdo o no con esta afirmación es claro que el interés que han tenido los poderosos por transmitir ese mensaje es que la gran masa de ciudadanos medios o pobres acepten con agrado el estado de las cosas y ni siquiera se atreve a aspirar a más que un trabajo estable y una vida ordenada.

Posteriormente, el pobrecito de la historia audiovisual española va evolucionando y degenerándose porque es capaz de hacer cualquier cosa con tal de ver cumplidas sus aspiraciones. Esto llega con el desarrollismo y el final de la autarquía y tiene un papel fundamental la televisión como ventana a un escaparate capitalista. En la actualidad, la barrera entre esos pobrecitos y “la fama” se ha difuminado y se puede conseguir la segunda llevando al extremo la vulgaridad de las clases populares.

Todo eso y más en este trabajo (algo largo) disponible en Slideshare y con descarga gratuita (puede que sea necesario registrarse como usuario). Cualquier comentario, duda o consulta trtaré de responderla ya sea en el blog o en la página de Slideshare.

 

a90sm (Alberto Serrano Martín)

Desahuciando la economía

MARCHAS CON ESPERANZA

Alberto Serrano Martín – 17/12/2011

“Que no, que no nos privatizan. Que no, que no nos privatizan”. “¡Que ya está aquí! ¡Que ya está aquí! El movimiento estudiantil”. “Si somos el futuro, ¿por qué nos dan por culo?”.

Consignas como estas se pudieron escuchar el pasado día 17 de Noviembre en las calles de Madrid. Para celebrar el primer mes desde que ocurrió, este 17 de diciembre los ciudadanos han vuelto a salir a las calles. Sin embargo, todavía no se han visto los cambios que demandaban. La marcha del 17 de noviembre, la más multitudinaria comenzaba en el metro de Nuevos Ministerios, donde se concentraron por primera vez representantes de la universidad pública en solidaridad con la secundaria.
Y es que esta palabra, solidaridad, es una de las que más se escuchan en el panorama escolar actual. En el Instituto Julio Caro Baroja (Fuenlabrada, Madrid), la huelga se contempla desde el punto de vista de la solidaridad, ya que la plantilla no se ha visto especialmente afectada por los recortes. Sin embargo, el seguimiento sí ha experimentado un notable descenso. Desde porcentajes cercanos al 80 e incluso al 90% de los meses de septiembre y octubre, a un 50% en la huelga del 17 de Noviembre y un 35% el 29 de Noviembre. Según Jesús, jefe de estudios del centro, el descenso se explica porque “da la sensación de que no se va a conseguir nada, por el recorte del salario que empieza a hacerse notar de forma drástica, pero, sobre todo, por los alumnos y el descenso en la calidad de su enseñanza.
Aunque algunos profesores entienden la huelga como algo esencial, varios han decidido hacer fuerza por la vía de las manifestaciones. Pero incluso docentes como Encarna Runa, que afirma que “para mí un día de huelga es sagrado”, han intentado recuperar las horas perdidas. Encarna es la jefa de departamento de Filosofía y está al cargo de la preparación de los alumnos de 2º de Bachillerato de cara a la próxima selectividad.
Los profesores están preocupados porque no se puedan cubrir los mínimos. Por eso, Encarna accedió a dar clases a séptima hora de forma voluntaria. No obstante, ha tenido que retractarse ya que “encima los alumnos de bachillerato se han quejado porque ellos no tienen por qué quedarse”. Pese a estas reacciones dentro del ámbito docente, lo cierto es que el apoyo estudiantil y por parte de los padres ha sido clave, en opinión de Jesús.
Aunque el apoyo a las huelgas haya descendido por solidaridad, no es el caso de las manifestaciones. Muchos de los asistentes no guardan relación directa con la enseñanza pública, pero han querido salir a reivindicarla. Este es el caso de Manuel. “Fui padre de alumnos, mis hijos han estudiado en la enseñanza pública, pero ya han hecho sus carreras universitarias y están trabajando, pero como ciudadano creo que es mi deber”.
O el de Susana, que estima que “el cambio influirá a mis hijos, a los hijos de mis hijos. Tenemos que luchar por ellos. Los padres de los estudiantes los primeros porque si no dan la cara por sus hijos, ¿quién lo va a hacer?”. Por no contar con el creciente apoyo de los abuelos como Eusebio, alegando que “ahora tengo nietos y llegará su momento y hay que dejarles el camino resuelto”.

¿CUESTIÓN POLÍTICA?
La marcha universitaria, entre sentadas en las carreteras y proclamas como “¡Así! ¡Así! Así lucha Madrid” y “¿Qué pasa, qué pasa? Que nos suben las tasas”, se juntó en Colón con padres y profesores que avanzaban con una única voz cortando la circulación en la Gran Vía madrileña con un mitin convocado por UGT y CCOO. En él se pudieron escuchar mensajes políticos y hasta algunas proclamas demagógicas y exaltadas, pero, en todo caso, la opinión de los docentes quedó bien clara, y sus objetivos también. “Por todo ello seguiremos luchando, cargados de razones” expresaba el representante de UGT. Algunos, como el coordinador de la FAPA Giner de los Ríos iban más allá y aseguraban que los políticos “no quieren negociar con los docentes, ¿entonces para qué están? ¿Qué tienen que hacer los políticos? Hablar con los ciudadanos, sentarse con ellos, negociar sus políticas… Es que no son políticos, son dictadores”
El ambiente se llenaba con la “canción desesperanzada” de la alumna de 1º de bachillerato del IES Lope de Vega, Marta Espinosa. Con sus juegos de palabras y sarcasmo, Marta alentaba el apoyo del pueblo preguntándose irónicamente “y ¿por qué protestan tanto estos hippies de la plaza, si todos estos recortes son medidas de Esperanza?”. “¿Y por qué quieren que ceda a sus reivindicaciones? Me haré fuerte mientras pueda, ya gane las elecciones. Soy quien maneja a la prensa, soy quien da las subvenciones. Y me cargo a los que estorban, pues me tocan… los cojones qué coño”.
Pese a polémicas medidas como las del Gobierno de la Comunidad de Madrid de impedir ejercitar el voto a los ciudadanos que vistieran una camiseta verde del movimiento en defensa de la enseñanza pública por considerarlo como propaganda electoral, en el Instituto Julio Caro Baroja Jesús reivindica que “no es una huelga política. En el claustro hay profesores de todas las tendencias que han respaldado la huelga”.
Realmente, los únicos que no han podido apoyarla han sido los miembros de dirección ya que el convenio asegura la permanencia del director, el Jefe de Estudios y un miembro del Programa Técnico como servicios mínimos necesarios.

AUMENTO DE HORAS
Y ¿por qué se han organizado estas protestas? Puede parecer que un aumento de dos horas semanales no es mucho. Pero, según Jesús, no se trata del número de horas lectivas sino de las complementarias. El año pasado el convenio marcaba 18 horas lectivas y 9 complementarias para un total de 27 horas semanales. Dado que en la actualidad se mantiene el límite de 27 horas, haber subido las horas lectivas implica que han disminuido las complementarias. Éstas se deben repartir entre tutorías con los padres, tutorías individuales y tutorías con el departamento de orientación (estas tres horas son obligatorias), más la reunión del departamento y el resto entre guardias y supervisión de la biblioteca. La consecuencia en este centro es que no hay suficientes profesores para realizar las guardias.
El problema, apunta Jesús, es que el cupo de horas fue firmando en Julio, mientras que en nuevo Plan ha entrado en vigor en septiembre, con los consiguientes desajustes que esto implica. “Hubo falta de previsión. Al subir a 20 horas no pensaron en todo el caos que estaban generando”
Además, al llegar a las 20 horas lectivas, el convenio marca que les corresponden dos horas compensatorias. Actualmente no se están manteniendo las horas compensatorias. El descenso de docentes en tareas complementarias se hace sentir aún más cuando las clases han experimentado un gran aumento de alumnos. Concretamente, un curso de cuarto de la ESO llega a los 31 alumnos. El límite son 35. Pero aunque estén por debajo del límite, al ser un número tan elevado no se pueden utilizar laboratorios como el de física y química porque no caben todos.
El temor es que la Comunidad de Madrid pretenda equiparar el número de horas totales en la enseñanza pública con la de la privada, pasando de las 27 horas a un total de 30, de las cuales 25 serian lectivas. Según Jesús “no es lo mismo estar 20 horas en una pública con 27 alumnos, con problemas y con retrasos que 25 horas en la privada, donde los alumnos son escogidos”.

¿CONTRA LA ENSEÑANZA PRIVADA?
El favorecimiento a la enseñanza privada o concertada en detrimento de la pública es uno de los temas que más preocupan entre los manifestantes. Para Manuel, “es importante porque la enseñanza pública es algo que debemos defender todos porque es una enseñanza para todos; si lo que hacemos es defender la privada o promocionarla, hay unos que se van a quedar excluidos”. Otros, como José María, profesor de secundaria, revelan que “nos han recortado seis profesores y medio” al tiempo que aclara que “esto es recortar, quitarle el derecho a los alumnos de tener un futuro de educación pública en la que todos tengan igualdad de oportunidades. Ahora solo los que tienen dinero tienen futuro” y denuncia que “han iniciado una campaña de dejar de ir a la escuela pública para crear una especie de gueto y que a la escuela privada sea realmente a la que vayan los alumnos excelentes y con más posibilidades económicas”.
Desde el lado de los estudiantes, Jenny y Paula, que cursan un módulo de peluquería, desvelan que en su instituto han pasado de 25 profesores a 8 “y no tienen gente de guardia. Faltan profesores por todos lados”. El descenso del profesorado se ha traducido en que “había ESO el año pasado y este año nos hemos quedado solamente con gente de bachiller y de grado medio y grado superior”.
No obstante, José María reivindica que no ha habido un descenso en la calidad educativa de los centros “porque esto es como un partido de fútbol, cuando echan a un jugador los diez que quedan se matan más de lo que se estaban matando. Los que afortunadamente seguimos estamos haciendo el doble de trabajo”. En definitiva, han salido a la calle “por defender el futuro de los alumnos de ahora y los alumnos que están en primaria y educación infantil. Ahora mismo no tienen futuro y estamos luchando por ello”. No es la opinión de todo el mundo, algunos sí perciben el descenso de calidad de forma notable.
Rosa, profesora de primaria, asegura que “se están creando guetos en la enseñanza pública. Si los recursos se van a la privada, los alumnos se van a la privada porque los padres lo que quieren es lo mejor para sus hijos. Si están viendo que no se les está poniendo medios, que no hay logopeda en los colegios y no hay profesores de apoyo… se van a la privada, que allí sí que los van a encontrar aunque les cueste más caro”.
Además, en el Instituto Julio Caro Baroja inciden en la diferencia entre la escuela pública y la privada por los alumnos que ambas acogen. En la manifestación Manuel reclamaba que “lo que no puede ser es que en las privadas no hay los alumnos del tercer mundo, no hay alumnos inmigrantes porque los que van son los hijos de los embajadores”. Actualmente el límite de 35 alumnos por clase se reduce a 27 cuando entre ellos hay algún alumno de integración y/o compensatoria. Es decir, con problemas para aprender por minusvalías o que acumulan un desfase curricular de hasta dos años y su familia tiene problemas socioeconómicos. Además, el aula de enlace donde acudían los alumnos inmigrantes para adaptarse al país como paso previo a su integración en la dinámica habitual, fue suprimida el año pasado.
Sin embargo, para Jesús esto es normal ya que con la actual crisis se ha notado un descenso del número de inmigrantes, que están retornando a sus países. Según explica, no hay suficiente demanda y lo que se hace es derivar a los alumnos que se encuentren en esta situación a centros donde sí haya aula de enlace. En Fuenlabrada se ha pasado de un total de cuatro centros con aula de enlace en el curso 2008 a uno en 2011.
Pero no es la única partida que se ha visto recortada. El Programa de Refuerzo, Orientación y Apoyo (PROA), dedicado a ofrecer apoyo escolar a los alumnos que lo precisen fuera del horario de clase, ha sufrido una amplia remodelación. En este mismo centro, el curso anterior de PROA contaba con cuatro monitores que impartían docencia a alumnos desde 1º hasta 4º de la ESO. Actualmente, sólo continúa una monitora con alumnos de 1º de la ESO. La fundación que gestiona el programa, ADIS, ya se quejaba el curso anterior en previsión de un posible recorte que, finalmente, ha llegado.
Ante todo, la marcha no se define contra la enseñanza privada, sino en defensa de la pública. La opinión entre los participantes va en consonancia. De esta forma, Manuel afirmaba que “me parece muy bien que haya escuelas privadas pero siempre lo que tiene que haber es escuelas públicas no gestionadas privadamente sino por el poder público”.

UNA EDUCACIÓN INTERINA
Al abrigo de pancartas y calor humano de la masa, los profesores interinos caldean el gélido ambiente madrileño reivindicando sus derechos. Pero, ¿qué reclaman los interinos? El panorama que dibuja la ampliación de horas es el siguiente. Profesores con plaza fija en un centro escolar son desplazados a otro colegio o instituto. Aunque mantienen la plaza en su centro habitual, se encuentran cubriendo plazas de otras personas porque no hay suficiente espacio para ellos en su instituto. Al ocupar esta plaza, los desplazados impiden o retrasan el acceso a los profesores que tienen plaza pero están a la expectativa de destino. Al contar con plaza fija, éstos profesores perciben igual el sueldo estén en su casa o trabajando. Para Jesús, jefe de estudios en el Instituto Julio Caro Baroja, esto crea malestar social, pero “no es que estas personas no quieran trabajar”, sino que sebe a una mala previsión del Gobierno.
Por último, los principales afectados son los interinos que no reciben llamadas para cubrir puestos o tardan en recibirlas, con lo que no se potencia la formación práctica de nuevos docentes. En el instituto Julio Caro Baroja no ha habido despidos porque todos los docentes tienen plaza fija, pero se han frenado las incorporaciones para relevar a las jubilaciones y bajas. Sin embargo, éste no es el caso en todos los centros. Jorge Biedma reconocía tener “amigos que son profesores de secundaria, gente que estaba impartiendo clases escolares como interinos el año pasado y que ahora no han visto renovados sus contratos”.
En opinión de Jesús esto solo va en detrimento de los propios alumnos, que se encuentran perdidos a la deriva, con cambios de profesores una vez comenzado el curso escolar. Además, incide en que aunque no ha habido bajas médicas, los profesores acuden a las clases mermados físicamente, con afonías provocadas por el mayor número de horas y de alumnos por clase. Por el momento, las huelgas y la concienciación han conseguido que haya 1.200 interinos menos en paro.

EL CONFLICTO CONTINÚA
Pese a que no hay huelgas convocadas para diciembre con el objetivo de no perjudicar el final del primer trimestre, el conflicto continúa vigente. La clave es que todavía no se ha ratificado el Programa General Anual (PGA). Este Plan se compone del DOC (órdenes desde arriba que no han sido firmadas pero que finalmente se terminarán imponiendo) y del Programa del departamento (que ha sido aprobado). Al no firmarse el DOC porque los profesores no están conformes con las nuevas Instrucciones, ha habido un problema de liquidez financiera,
Hasta finales de noviembre, el Instituto Julio Caro Baroja no había percibido las ayudas anuales y dudaba de si iban a poder pagar servicios como el gas. Además, la no firma implica que no haya un buen seguro, por lo que las actividades extraescolares se han cancelado porque los alumnos serían completa responsabilidad del profesor. En definitiva, Jesús piensa que “algunos no tienen en cuenta la dificultad de ser profesor y enfrentarse a una base problemática”.
La marcha se reanuda llegando a Sol, centro neurálgico de todas las ideas y propuestas desde el pasado 15 de mayo. Entre proclamas y festejos el día termina. Mañana es otro día más para defender la escuela pública en las aulas, impartiendo clases. Pero la lucha no termina hoy. Como reconocía el representante de CCOO en el mitin de Gran Vía, “saben lo que están haciendo… y nosotros también y por eso estamos todos hoy aquí y vamos a seguir estando aquí el 21, el 22, el 27, en diciembre, en enero, en febrero… hasta cuando tengamos que dejar de hacerlo”. “Saben que tienen la carrera perdida, porque los padres y madres no somos padres por cuatro años… lo somos para toda la vida… y vamos a seguir aquí”.
Mensaje de esperanza que comparte Antonio, profesor de FP. En su opinión el mensaje más importante que se ha mandado es que “vamos a seguir insistiendo; no estamos dispuestos a echarnos para atrás. Esto es una carrera de largo recorrido y tenemos muy claro que esto no se acaba ni con una manifestación ni con un día de huelga o con ocho días de huelga”.
Pero la luz se ve al final del túnel, en opinión de Susana. “Me alegro muchísimo porque la juventud es la que tiene que tomar las riendas de todos los cambios que quieran porque ellos son muy pocos; el pueblo gana siempre porque ellos sin el pueblo se van al garete. Porque ellos son los que mandan pero, realmente, ¿quién los está sosteniendo, quién los está manteniendo? El pueblo. ¿Quién manda? El pueblo. Me alegra mucho ver que los hijos del pueblo están hoy aquí”.