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Arte radiofónico

Sinceramente, creo que es bastante pretencioso decir qué es arte y qué no. Por eso, no crean que digo que lo que presento a continuación es arte. Eso lo tendrán que juzgar ustedes. El título sólo tiene el objetivo de identificar uno de los contenidos requeridos para esta asignatura. Hecha esta observación, les explico lo que se van a encontrar. Un total de cuatro piezas sonoras que pertenecen a una obra completa. Pueden verse desde distintas ópticas: como una sección de un programa de radio, como pistas de audio dentro de una serie de cuentos radiados, como elementos independientes…

Lo cierto es que su origen se remonta dos años atrás. Por ese entonces, empezaba la universidad y había una clase en particular, no diré cuál, que se me hacía especialmente pesada. Por tanto, empecé a escribir unas historias breves con las ideas que me hubiesen surgido  en mi camino del metro al aula. El objetivo era reunirlas en un libro conjunto, bajo el título de SUEÑOS MAGISTRALES. Ahora, me he decidido a echar mano de ellos y adaptarlos al medio radiofónico. Así que sin más dilación, les dejo con los…

SUEÑOS MAGISTRALES

1. LA OLA FINAL

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2.  LA BOCA ME SABE A SAL

mirlo1

 

 



3. 
WHISKY BARATO


cerezos

 

4. LA SOGA

soga

UN AÑO PEOR

Cubo, prisión
un año peor.

Doce meses pasaron pero nada cambió
Mi lamento se agudiza
mi tiempo agoniza
las ganas se fueron
todo se marchitó

Un año perdido
un año qué más da
ya van tantos y tantos
que quién los recordará

No estoy mejor, no estoy igual
francamente, estoy verdaderamente mal.
Un año menos y nada
nada y un año menos

Más arrugas en la frente,
algo de peso en la mente
nada que recordar.

Sentir que ya no tiene sentido,
que la batalla se perdió,
romper las promesas
abrazar las cadenas

Sigo igual que ayer, más cansado,
mañana estaré peor,
seré cada día más escombro,
menos paz en mi interior

Se acabaron los plazos,
ya no rompo más platos
cuando todo son trizas
solo quedan mis cenizas

Cenizas que andan,
cenizas que asienten,
que dicen qué hermoso día,
a ver si pasa ya.

Sigo igual,
prometí no volver este año,
pero no tengo donde ir

Encontré mil ratos,
fugaces como gatos
que huyen de fantasmales figuras
de una herida que supura.

No os sorprenda si os dicen que caí
no era el más cuerdo de los tres
no tengo ganas de seguir,
no puedo dejar de escribir.

Sigo amando un sueño
una vida que se volatiliza
sigo estando a un lado
mientras el mundo gira.

Y gira y gira,
y no me tiro a la piscina
solo el agua que salpica
me da nuevas energías.

Una sonrisa torcida,
un trozo de vida
retazos del amor.
Sueño con tenerte en mi interior.

Un año más pensaran,
un año menos que fichar
tanto se perdió en la guerra
que no sé ni por donde empezar.

Tenía confianza, creía en mí
tenía fe en los sentimientos
creí que al menos de algo servía
todo eso se perdió.

Un amigo que no llama,
un poeta que no escribe,
un director que no rueda,
una carcajada que no resuena.

Una sombra de mi vida,
el sonido de un reloj
mil historias que pasaron
todo se marchó.

Creo que no debo acabar estos versos
creo que es mejor que lo deje sin final
tener un motivo para seguir
otro día más,
otro día menos que aguantar.

Alberto Serrano Martín (@90sm)

El sonido del amor

Es hora de empezar a llenar de sonidos el gran baúl de silencio que creamos (y que hemos mantenido impoluto estas últimas semanas). Para empezar, nada mejor que recurrir al sentimiento más puro: el amor. Pero, ¿qué es el amor? Un día mandaron a todos los jóvenes de un pueblo componer una canción de amor para la bella doncella que alumbraba la senda del destino. Le llegaron muchas composiciones, todas ellas diferentes. Y en ellas, pudo detectar todos los sentimientos, porque el amor es la base de todos ellos.

¿Cómo expresarlo en canciones? Aquí tenemos unos cuantos ejemplos.

LA VIE EN ROSE _ EDITH PIAF

Amor a las orillas del Senna

SAXO AMBIENTAL

EL instrumento del amor: el saxo

WHEREVER YOU WILL GO : THE CALLING

El amor conlleva compromiso. Dónde quiera que tú vayas…

 

¿Cómo expresarlo en palabras? ¿Cómo expresarlo en imágenes?

amor-mar

Dorados cabellos,
cabellos azabache,
cabello de ángel,
me invitan a perderme.

Seda entre las manos,
oro en los ojos,
sangre en la boca,
nácar en el monte.

No me llames más,
no, para,
no puedo hacerlo,
me pides demasiado.

Cuando empiece no podré parar
y tú me lo suplicarás,
no podré dejar de amarte,
pero tú no me querrás.

No amarás mi obsesión,
no entenderás mi ambición,
no soportarás mi dejadez,
mi solitaria estúpidez.

Déjalo ahora que estás a tiempo,
no me vuelvas a llamar,
no entones tus cantos de sirena,
no te puedo amar.

Te quiero, pero no puedo,
tu vida vale más,
no la puedes perder
en algo que no ocurrirá.

En un amor que no puede ser,
en una quimera de sueños,
de promesas sin cumplir,
de mañana lo haré.

Huye, libre, sin penas,
huye antes de que sea tarde,
huye de esta ridícula farsa,
guarda lo que no pudo ser,
guárdalo en un cajón,
séllalo con el fruto de nuestro amor
y arrójalo al mar en que ocurrió.

Alberto Serrano Martín

 

 


Guardemos un minuto de sonido

¿Cuántos tipos de blanco conocen? Uno, dos… ¿Uno mezclado con otros colores? ¿Cuántos tipos de silencios existen? ¿Qué es el silencio? El silencio se produce cuando no hay ningún sonido, el silencio es la ausencia de ondas sonoras. Entonces, ¿sólo hay un tipo de silencio?

¿Cuántos conocen ustedes? Tenemos silencios en homenaje a los que nos han dejado, silencios incómodos, silencios necesarios, agradables, tristes, relajantes… silencios que dan miedo, que dan risa, que dan ganas de llorar. Está el silencio que se produce cuando no hay nadie… y el silencio simbólico de una multitud.

Si volvemos a la pregunta inicial y se la formulamos a un esquimal, nos contestará que él conoce numerosos tipos de blancos. Normal, en ello va su vida. Igualmente, en los silencios van las nuestras, en reconocer su significado, en adaptarnos a sus consecuencias y en conocer sus causas… para poder manipularlos.

En este audioblog se les proponen sonidos para que llenen ese silencio. Cuando no tengan nada que decir y nada que escuchar, recuerden que aquí dispondrán de una habitación del silencio con sonidos para llenar.

Bienvenidos a vuestra casa, bienvenidas a SOUNDS 4 SILENCE

DULCE RECREO

Despacio, deprisa,
mi corazón palpita.
Despacio, deprisa,
vivo la vida.

Lento, muy lento,
saboreo el recuerdo.
Lento, muy lento,
pruebo el deseo.

Y mi vida se acelera,
y la gente entra y sale,
y las cosas siguen adelante,
y nunca hay un respiro.

Pero hay algo que no varía,
algo que sigue muy dentro,
algo que detiene el tiempo,
que suspende el ingenio.

La vida nos ha enseñado,
a ti y a mi,
que nada es eterno.

La vida nos ha mentalizado,
a ti y a mi,
de que todo es pasajero.

Pero juntos aprendimos
que la vida es para vivir,
y la risa para reír,
y tu risa la quiero junto a mi.

Nos hemos despedido ya tantas veces,
que un hasta luego vale un adiós,
y un adiós, un hasta siempre.
Lo mejor, un nos vemos.

Pero tú sigues desafiando
esa lógica del tiempo.
Y tú sigues aportando,
el azúcar en mi dulce recreo.

Alberto Serrano Martín (a90sm)

 

Y de los replanteos

Hace poco tiempo leí un terrible post criticando la poesía de Benedetti. Tan terrible era el post, que ni siquiera voy a referenciarlo. Al señor que lo escribió, le comenté varias cosas, aunque me quedo con ésta: “antes de hablar sobre Benedetti, deberíamos lavarnos la boca”. Pese a que este señor no me ha contestado, y tal vez ni haya leído el comentario; sigo opinando lo mismo. Pero al tiempo que defiendo la poesía simple, desnuda, de Mario, no dejo de defender una poesía más de vanguardia, más de estilo, de ensayo.

Y como ejemplo quiero poner este magnífico poema de un poeta simple, con ciertas dificultades y problemas muy interesantes. Espero que lo disfruten, y que aprendamos a apreciar el arte; da igual blanco o negro, sencillo o complicado, con sentimiento o con estilo.

sempiternísimamente cansado

Y de los replanteos
y recontradicciones
y reconsentimiento sin o con sentimiento cansado
y de los repropósitos
y de los reademanes y rediálogos idénticamente bostezables
y del revés y del derecho
y de las vueltas y revueltas y las marañas y recámaras y
remembranzas y remembranas de pegajosísimos labios
y de lo insípido y lo sípido de lo remucho a lo repoco y
lo remenos
recansado de los recodos y repliegues y recovecos y refrotes
de lo remanoseado y relamido hasta en sus más recónditos reductos
repletamente cansado de tanto retanteo y remasaje
y treta terca en tetas
y recomienzo erecto
y reconcubitedio
y reconcubicórneo sin remedio
y tara van en ansia de alta resonancia
y rato apenas nato ya árido tardo graso dromedario
y poro loco
y parco espasmo enano
y monstruo torvo sorbo del malogo y de lo pornodrástico
cansado hasta el estrabismo mismo de los huesos
de tanto error errante
y queja quena
y desatino tísico
y ufano urbano bípedo hidéfalo
escombro caminante
por vicio y sino y tipo y libido y oficio
recansadísimo
de tanta estanca remetáfora de la náusea
y de la revirgísima inocencia
y de los instintos perversitos
y de las ideitas reputitas
y de las ideonas reputonas
y de los reflujos y resacas de las resecas circunstancias
desde qué mares padres
y lunares mareas de resonancias huecas
y madres playas cálidas de hastío de alas calmas
sempiternísimamente archicansado
en todos los sentidos y contrasentidos de lo instintivo
o sensitivo tibio
o remeditativo o remetafísico y reartístico típico
y de los intimísimos remimos y recaricias de la lengua
y de sus regastados páramos vocablos y reconjugaciones y recópulas
y sus remuertas reglas y necrópolis de reputrefactas palabras
simplemente cansado del cansancio
del harto tenso extenso entrenamiento
al engusanamiento
y al silencio.

Oliverio Girondo

PD: Reto a cualquiera a que lo diga todo de seguido. A ver quién consigue decirlo todo bien a la primera.

 

Corazón Coraza

Esta semana quiero seguir con el gran maestro que aún sigue con nosotros. Sus poesías siguen iluminando nuestros caminos. Gracias, Mario, por haber existido. Como siempre, dejo enlaces a vídeos. Esta vez, no me puedo decantar por uno. Dejo el enlace a un fragmento de  El lado oscuro del corazón, y otro a una película, de la cual no tengo muchas rederencias, Tango feroz, pero el vídeo no tiene desperdicio.

corazón coraza

                                  Imagen de Juan Jesús, blogger de:
                                  http://erasunavezmiblog.blogspot.com/
 

Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza

porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.

 

 

Llorar a lágrima viva

          Quiero retomar el tema de la poesía que ya he dejallorardo de lado hace tanto tiempo en este blog, y qué mejor que de la mano del gran Oliverio Girondo. Como siempre, remito a esa gran película llamada El lado oscuro del corazón, y os dejo este fragmento de vídeo enlazado. Espero que la disfrutéis, y que no lloréis tanto como Oliverio.

 

Llorar a lágrima viva.
Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.
Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma, la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.
Asistir a los cursos de antropología, llorando.
Festejar los cumpleaños familiares, llorando.
Atravesar el África, llorando.
Llorar como un cacuy, como un cocodrilo…
si es verdad que los cacuíes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.
Llorarlo todo, pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz, con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo, por la boca.
Llorar de amor, de hastío, de alegría.
Llorar de frac, de flato, de flacura.
Llorar improvisando, de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!

Oliverio Girondo

EPÍSTOLA DE NO DESPEDIDA

Se te conoce por tus pasos, por tus gestos, por la gente que acude a tu velatorio. Por aquellos que lloran sin saber por qué, por los que ríen a carcajada. Se te conoce por tu forma de hablar, de pensar, se te conoce por la gente que dejaste al marchar.

Y, ¿qué diferencia hay entre vivir y soñar, cuando la vida me parece un sueño irreal? Cuando siento muy dentro que esto no es real, que tarde o temprano despertarás. Cuando me debo quedar impávido ante el cristal, mientras algo en mi interior me demanda actuar. Cuando quiero cruzar ese estrecho y despertarte a golpes, y no me acostumbro a hablar de “el cuerpo”, y no me acostumbro al “era”, ni al “fue”, ni siento en mi alma un cálido abrazo. Siento frío, siento la nada, siento que esto no puede estar pasando.

Y no me acostumbro a pensar en el pasado, a sentirte lejano, a verte cercano. Y no me mientan, y me digan que ya no estás, porque yo te puedo ver enfrente de mí. Y no me mientan y me digan que te encontraré, porque sé que eso no es verdad. Y no, no me digan que es mejor así, que dejaste de sufrir, que descansas en paz. No me lo digan porque no es verdad, ya no existe el descanso, el sufrimiento se queda corto. Cuando la vida acaba, cuando la lucha ha terminado en derrota, ¿qué nos queda?

Y me veo aquí parado, obligado a despedirme de un gélido cuerpo extraño. Extraño y conocido, sé que no estás aquí, sé que te has ido. No puedo tocar tu frío cuerpo, sentirlo contra el mío. No puedo porque no eres tú, no puedo porque no soy yo. Veo tu rostro, lo siento distante y próximo, espero esa chispa de luz que devuelva el color a tus mejillas, que abra tus ojos. Necesito esa chispa milagrosa que te levante de donde estás postrado. Necesito oír tu voz, no puedo creer que haya desaparecido, necesito oír los latidos de tu corazón, sentir tu respiración, olerte una vez más.

Y hoy menos que nunca puedo entender cómo hay gente que desprecia la vida, que la arrebata sin compasión, que deja tanta gente atrás. Si estuvieran hoy aquí, se lo pensarían dos veces antes de apretar el gatillo. Si fueran conscientes de la excepcionalidad, de la fragilidad, del milagro que anda, habla y come, no tendrían el valor de hacerlo. Si pensaran en lo que es estar aquí, sabiendo que no estás; esperando que regreses, sabiendo que no regresarás. Si sintieran la impotencia de desear en vano que nada de esto haya acabado, que te quedan seis vidas, que todo es mentira. Que ayer estabas aquí, que mañana se te habrán comido los gusanos. Que no me puedo despedir de ti, que siento tu presencia muy cerca de mí, que siento que un día aparecerás por la puerta de atrás.

Que no, que no, que no me despido de ti. Que tus cosas te están esperando en casa, que tus amigos ya han quedado para salir. Y esta vez tienes que ser puntual, no puedes faltar. Si todo esto tiene que suceder, al menos podrían avisar, merecemos una fiesta final, merecemos podernos despedir. Por eso, no quiero despedirme de ti así.

Y aunque quisiera, no sé que iba a poner. ¿Qué le puedo contar a un cuerpo inerte?, ¿dónde iba a mandarle la carta? Nube 3120, C/ Buenos Aires, Cielo. ¿Quién la iba a entregar allí? Así que no, que no me despido de ti, te envío un hasta luego. Es un placer haberte conocido, sería un placer volver a encontrarme contigo.

Alberto Serrano Martín

PS: Por y para mi tocayo, una gran persona que nos ha dejado. Por y para mi peque, mi Carmén y mi Victor. Siempre estará con vosotros. Incluso si ya no le podéis ver, está muy cerca, está en vuestros corazones, no en una urna o un nicho.

CANSANCIO

No se me ocurre mejor poema para represenr el hastío colectivo en que vivimos y del que tratamos de desprendernos en el verano. Como bien dice Oliverio, deseamos vivir unos meses adentro de una piedra.

cansadoCansado.
¡Sí!
Cansado
de usar un solo bazo,
dos labios,
veinte dedos,
no sé cuántas palabras,
no sé cuántos recuerdos,
grisáceos,
fragmentarios.

Cansado,
muy cansado
de este frío esqueleto,
tan púdico,
tan casto,
que cuando se desnude
no sabré si es el mismo
que usé mientras vivía.

Cansado.
¡Sí!
Cansado
por carecer de antenas,
de un ojo en cada omóplato
y de una cola auténtica,
alegre,
desatada,
y no este rabo hipócrita,
degenerado,
enano.

Cansado,
sobre todo,
de estar siempre conmigo,
de hallarme cada día,
cuando termina el sueño,
allí, donde me encuentre,
con las mismas narices
y con las mismas piernas;
como si no deseara
esperar la rompiente con un cutis de playa,
ofrecer, al rocío, dos senos de magnolia,
acariciar la tierra con un vientre de oruga,
y vivir, unos meses, adentro de una piedra.

Oliverio Girondo