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Humor, imágenes graciosas, anécdotas, para pasar un buen rato

Collage

Aquí va uno de los pocos (casi el único) ejercicio audiovisual que he hecho este cuatrimestre. Y no es que sea gran cosa, pero no era fácil conseguir un resultado medio decente. Bueno, por si a alguien le interesa, aquí van las dos partes del collage. El ejercicio consistía en escoger un texto (Niña Topolino), fragmentarlo en partes y pensar en imágenes adecuadas (por una u otra razón) con esas palabaras o bien que estableciesen relaciones especiales para nosotros. Una vez escogidas, debíamos montar un vídeo de unos 30 segundos. De ahí que todo vaya tan rápido. La segunda parte consistía en reescribir el texto respetando el orden de las imágenes escogidas y el tiempo total e intentando que tuviera algo de coherencia. Ya sé que me ha quedado tipo sermón, pero por lo menos tiene sentido, ¿no?

La película de su vida

Sábado, luces, acción. El joven chico se prepara para una noche de cine. En la sala ya no queda ni un alfiler, pero a él no le importa llegar tarde. Hoy echan la misma que ayer. Y aun le quedan muchas tardes y sábados para volverla a ver. El chico se acomoda en su asiento, con un cartón de palomitas en una mano y un refresco en la otra. Los ojos giran y giran a lo largo de la pantalla, resaltando más y más su inmovilidad. La chispa que se esconde en ellos revela un hálito de vida en un cuerpo disociado de su mente. El chico no está en sí; el chico rasga cortinas llenas de misterio, prestando apartamentos a jefes y conocidos del trabajo y guareciéndose con John en el fuerte de los villanos.

El chico se embarca en la misión de salvar a la dama en apuros. La eterna batalla entre Montesco y Capuleto marca un tempo alto, con María como blanco de pureza. El chico conoce lo que es el amor, escarcea con imágenes de Marilyn, de Rita, Audrey, Elizabeth, Greta, Vivien, Grace… es inundado por los haces de luz que salen del proyector. El chico asiste al descanso, pero ya no es tan chico. A la segunda sesión asiste con sus pequeños, como cada sábado noche. Se deleita con la imaginación de los infantes, que vuelan en naves siderales y juegan a descubrir replicantes. El mismo hálito de vida se adivina en sus ojos, aunque ahora brilla con más intensidad que nunca.

El hombre no se mueve de su silla, aunque sus hijos crezcan. No se mueve del asiento aunque su esposa envejezca. El hombre estaba tan absorto en su visión que no sabría decir cuánto tiempo lleva allí. El chico ya no es chico; el hombre peina canas entre barcos hundidos y anillos destruidos con una legión de nietos peleando por la tierra media. Peina canas como las han peinado con él sus compañeros: el bueno de Clint ya no es tan fiero, el paranoico Woody no es tan gracioso. El anciano echa de menos sus clásicos, su mente sigue cabalgando contra los indios.

Un buen día, el sabio cinéfilo acude a su última obra. La misma chispa de todos los sábados noche se ilumina. Ahora está solo, su esposa ya no se encuentra con él; sus hijos han crecido, sus nietos ven películas en el móvil. Las luces se apagan, el proyector se enciende, sus ojos de cierran… La película comienza. Se encuentra andando entre las tinieblas. Ve una luz, camina hacia ella. Encuentra la salida, pero descubre… La misma sala de cine de cuando era joven. Esta vez él es el protagonista de la película y a su alrededor se congregan todos sus conocidos. Sus nietos, sus hijos, todos de corta edad, corretean por las butacas. Se forma un corrillo en el que cuenta a Norman, a Alvin, a Ethan, a Sabrina, a Cleopatra… Están los jefes indios y los cowboys de media noche. Por las esquinas del escenario Campanilla persigue a Peter que se acerca para llevarle al país de Nunca Jamás. Sus pies empiezan a despegar, pero algo le ata al suelo. Mira a un lado… Su mujer. Su compañera, con un vestido blanco y peluca rubia luce más despampanante que nunca. Toma su mano y comienza el vuelo. El negativo muestra signos de estar quemándose, el proyector va apagando su luz. Otro sábado noche, otra película que contar.

Extrañamiento

Sábado. Diez de la mañana. Verano. Nuestro protagonista se encuentra bañado de fina arena blanca, en una playa cuya inmensidad su mirada no logra abarcar. Ningún pensamiento, ninguna inquietud. Tan sólo la banda sonora de este cálido día: el tempo-ritmo marcado por la brisa marina, la cadencia de las olas del mar, el estrépito al romper las olas, la bocina de un barco, las lastimosas quejas del reflujo de la marea…

Niños jugando con la arena en la orilla del mar. Nuestro protagonista se incorpora y dirige sus pasos hacia ellos. A medida que avanza, el castillo va tomando dimensiones imperiales. Ante él, se encuentra un auténtico palacio. Merodea por sus aledaños, sus pequeñas patas le impiden recorrer toda su extensión. Trepa por las murallas y penetra en el interior de la torre más alta. Se tiene que frotar los ojos, no puede creer lo que está viendo. Se encuentra en una habitación idéntica a la suya. El mismo desvencijado mobiliario, la misma colcha… hasta el olor es parecido. De repente, las paredes empiezan a temblar. El suelo se rompe en mil pedazos y el cuerpo de nuestro protagonista es zarandeado, golpeado, transportado…

Cuando recobra el conocimiento, se encuentra en el fondo del mar. Empieza a mover sus brazos desesperadamente, sin orden ni concierto. Ya no tiene aire en los pulmones y cuando está convencido de que le ha llegado su final descubre que puede respirar dentro del agua. Nuestro protagonista explora sus nuevas posibilidades, disfruta de sus movimientos, descubre lugares jamás vistos. Juega, se sumerge hasta el lecho marino, pero golpea su extraño cuerpo contra algo que impide su avance. Al principio no sabe de qué se trata, pero pronto se percatará de la gravedad de su situación. Tan pronto como vuelva a ser desplazado, podrá oír el arrastre de las poleas. Es un barco pesquero, el mismo que divisó en la playa. Los minutos son agónicos. Una vez en la superficie, descubre para su horror, que ya no puede volver a respirar.

Lo intenta, pero con esto sólo logra que el mareo inicial se torne en un insufrible dolor de cabeza, nota cómo su cerebro va muriendo poco a poco. La vida se le escurre, como se está escurriendo él sobre la cubierta del barco. Junto a nuestro protagonista se encuentran cientos de compañeros, cientos de cadáveres. “Esto sí que es un genocidio”, piensa amargamente. El barco inicia su movimiento, pero antes de completar el trayecto hasta el puerto, nuestro protagonista va a sufrir un dolor inmenso. Nota cómo su carne es arrancada a dentelladas de su cuerpo. El dolor asciende hasta su sistema nervioso y se intensifica tanto al llegar los impulsos a su cerebro que arquea la columna más y más, y termina por quebrar su espina dorsal… nuestro protagonista pierde la consciencia…

Cuando la recobra, se encuentra sobrevolando el océano. Ya no es sólo él, es alguien más. Se dirige hacia el acantilado. Allí le espera una milicia de compañeros y amigos, gaviotas todas ellas, dispuestas a hacer frente a su peor enemigo: los molinos de viento. Nuestro protagonista, ahora general, ha dispuesto ya su estrategia. Como hoplitas en feroz batalla contra el ejército persa de ‘Darío el Grande’, el ejército de gaviotas ha debilitado su centro para envolver poco a poco a las huestes enemigas gracias a sus reforzados flancos.

La batalla comienza, pero la estratagema no da resultado. Las afiladas cuchillas de los molinos diezman su ejército. Nuestro general abandona la retaguardia, impelido a participar, Empieza a descender por el tronco de su enemigo, pero… un golpe seco precipita su caída hacia el suelo.

Sus últimos alientos se funden con la bruma marina. No puede evitar un sentimiento de derrota… y de triunfo. Sus tropas han resistido valientemente, cual espartanos en las Termopilas, se equivocó de guerra, no era la de Maratón. Estaban predestinados a revivir la más épica de las batallas. Una lágrima acude a sus ojos, su sangre se derrama como un surtidor de agua que brota en su garganta… su mirada se pierde, su alma se funde con el viento. Nuestro protagonista deja de serlo, se convierte en el héroe caído, en el mito de su locura.

Extrañamiento – Explicación

Negra sombra que te asombra

Leer en radio o leer en tu casa no es muy distinto… Siempre y cuando cada vez que leas te dejes la piel y el alma en cada suspiro, siempre y cuando paladees las consonantes y las vocales que salen de tu garganta. Siempre y cuando leas pensando que hay un auditorio repleto de gente a la espera de oir tu voz. Si, “por algún casual” ése no es tu caso, pasarás un buen rato aprendiendo a leer radiofónicamente. 

Relatando la negra sombra que te asombra
Relato para quien quiera oir sólo voz.

Y le recordé, le recordé como murió, a ese hombre de mirada amable, gesto simpático, barba espesa y traje de franela.

-¿Conseguiste la inmortalidad, irlandés? En cierto modo sí. Tu nombre se recuerda. Pero tus monstruos, tus fantasmas, te engulleron. ¡Moriste más pobre de lo que un día viviste, en una posada dejada de la mano de Dios! Y tu último suspiro lo dejaste escapar mascullando a una esquina vacía vampiro… vampiro.

Me rendí, sintiendo la locura arremolinarse en mi conciencia. Me dejé caer, como muerto en la silla, frente a mi escritorio, donde decenas de relatos permanecían inacabados, a la luz de una antiguo candil, mostrando sus burlonas palabras que se negaban a mostrar otra cosa que oscuridad y miedo, dolor y agonía, y que jamás, llegaban a buen puerto. Esas palabras malditas que no permitían ser acabadas, que querían seguir flotando en mi mente, día tras día, noche tras noche.

-Vosotros…- Mascullé. -Vosotros que me habéis inspirado. Os amo… y os odio. Frente a mí, el antiguo espejo de marco de madera, reflejaba mi imagen cansada y derrotada, de ojos llorosos y piel pálida.

Entre el reflejo de los oscuros pasillos formados por las estanterías polvorientas se encontraba aquella figura, producto de mi locura, de mis historias enfermas, pálido como la muerte, delgado como la brisa, magnético como la más bella y atemporal estatua de mármol.

- Llega tu momento. –Dijo con voz fría y sonrisa en los labios muertos.

- Apagué el candil, me rendí a la locura, me sumí en la oscuridad.

Harry Potter en el IMAX

Cuña publicitaria sobre la última entrega del mago más famoso.

PR. 7 Reportaje sobre la Noche vampírica

Cristina y Laura nos recuerdan la tétrica velada a la que asistimos, en la que los vampiros nos envolvieron en el mágico Parque del Buen Retiro. Debemos dar las gracias por su colaboración al gran profesional y mejor persona, Julio Ángel Olivares Merino. Aquí os dejo el guión de la práctica,

PR. 5 Diseño de Tierras de Misterio

Ya estamos trabajando para el programa final. Hoy os ejo el diseño inicial que hemos previsto. Habrá variaciones, por supuesto. Además, el tiempo de duración del que dispondremos será muy inferior al que queremos. De los 45 minutos previstos, nos quedarán tan solo 10. De todas formas, la idea persiste. Espero que os guste el diseño:

Tierras de misterio

El sonido del amor

Es hora de empezar a llenar de sonidos el gran baúl de silencio que creamos (y que hemos mantenido impoluto estas últimas semanas). Para empezar, nada mejor que recurrir al sentimiento más puro: el amor. Pero, ¿qué es el amor? Un día mandaron a todos los jóvenes de un pueblo componer una canción de amor para la bella doncella que alumbraba la senda del destino. Le llegaron muchas composiciones, todas ellas diferentes. Y en ellas, pudo detectar todos los sentimientos, porque el amor es la base de todos ellos.

¿Cómo expresarlo en canciones? Aquí tenemos unos cuantos ejemplos.

LA VIE EN ROSE _ EDITH PIAF

Amor a las orillas del Senna

SAXO AMBIENTAL

EL instrumento del amor: el saxo

WHEREVER YOU WILL GO : THE CALLING

El amor conlleva compromiso. Dónde quiera que tú vayas…

 

¿Cómo expresarlo en palabras? ¿Cómo expresarlo en imágenes?

amor-mar

Dorados cabellos,
cabellos azabache,
cabello de ángel,
me invitan a perderme.

Seda entre las manos,
oro en los ojos,
sangre en la boca,
nácar en el monte.

No me llames más,
no, para,
no puedo hacerlo,
me pides demasiado.

Cuando empiece no podré parar
y tú me lo suplicarás,
no podré dejar de amarte,
pero tú no me querrás.

No amarás mi obsesión,
no entenderás mi ambición,
no soportarás mi dejadez,
mi solitaria estúpidez.

Déjalo ahora que estás a tiempo,
no me vuelvas a llamar,
no entones tus cantos de sirena,
no te puedo amar.

Te quiero, pero no puedo,
tu vida vale más,
no la puedes perder
en algo que no ocurrirá.

En un amor que no puede ser,
en una quimera de sueños,
de promesas sin cumplir,
de mañana lo haré.

Huye, libre, sin penas,
huye antes de que sea tarde,
huye de esta ridícula farsa,
guarda lo que no pudo ser,
guárdalo en un cajón,
séllalo con el fruto de nuestro amor
y arrójalo al mar en que ocurrió.

Alberto Serrano Martín

 

 


PR.2 Sin palabras

Hay historias que no necesitan ser habladas.
[SPOILER]
[SPOILER]
[SPOILER]
Si todavía no han escuchado el clip anterior, háganlo antes de seguir leyendo porque ahora vamos a comprobar si la historia que les ha sugerido es la que queríamos expresar. Una vez más,
[SPOILER]

María huye de su abuela loca

Los padres de María la llevan en coche a casa de su abuela. Ella entra en la casa y busca a su abuela. El ruido de las ollas le hace suponer que está en la cocina y va a buscarla. Nada más abrir la puerta el maullido del gato le hace pararse en seco. Se produce entonces un silencio sepulcral. La abuela está afilando chuchillos. Ambas se miran, y comienza la persecución. María sube precipitada las escaleras y se esconde en un armario. Su abuela la sigue y supone que está en el armario. Abre la puerta y …

PR. 1 El sentimiento es una melodía

Pero, ¿cuál? Esa es la cuestión. Una pregunta nada fácil de responder. Muestra de ello es la práctica de esta semana. Se nos pide musicalizar los sentimientos: un sentimiento, una melodía. Aunque ha resultado muy agradable, nos ha costado mucho ponernos de acuerdo en las músicas escogidas. Muchas se han quedado por el camino y algunas de ellas las iré colgando por iniciativa propia y de forma independiente de la asignatura. Aquí está la selección final:

AMOR

She _ Elvis Costello

Siempre me trae a la memoria una pareja paseando enamorada por las calles londinenses. Es un tipo de amor, como muchos otros. Sin embargo, refleja muchos aspectos de este sentimiento. La pasión, la incertidumbre, los celos, la razón de vivir, la cara que no podemos olvidar, lo inexistente, lo perfecto… Ella.

ODIO 

La Rage _ Keny Arkana

Un sentimiento que no tiene mucha cabida en mi diccionario, pero que siempre busca cualquier ranura para colarse por todos lados. Por desgracia, el odio levanta tantas pasiones como el amor. Pero es que, el odio no es más que amor malinterpretado. Un amor enquistado. Lo ue yo siento ante las injusticias del mudno, que son muchas, es indignación que deriva en pena, pero no es odio. Esas cosas no merecen una respuesta tan poderosa por nuestra parte. El odio es pulsional, se produce cuando no podemos tener lo que amamos. De ahí que exista una delgada línea entre el amor y el odio.

NOSTALGIA

La valse d’ Amélie
 
Acordes de piano para combinar con lluvias otoñales detrás de los cristales. La combinación perfecta para traer a la memoria los fantasmas del pasado. Al fin y al cabo, la nostalgia, aunque tenga tintes de tristeza, es un sentimiento tan bonito como el que más.
 
HORROR 
 
Sweeney Todd Opening Titles
Al escucharla, confieso que una gota de sudor frío me recorre la espalda y muere con un fuerte escalofrío que sacude todo mi ser. El miedo, por desgracia, mueve el mudno tanto como el amor. Dios y Diablo; vida y muerte; rico y pobre… todos se necesitan. Así paa con el amor y el miedo. Uno está dentro del otro y los dos se disputan la hegemonía del universo. Pero sin amor, no existe el miedo porque esto es lo que sentimos cuando lo amado está amenazado. Sin miedo, no existe el amor, porque entonces no sería algo excepcional. En el momento en el que empezamos a amar algo, comenzamos a sentir miedo por perderlo.  Y este miedo puede convertirse en horror ante la fragilidad de nuestros pensamientos.
SUSPENSE

Psycho – Prelude _ Bernard Hermann

Maravillosa Banda Sonora para una película única en su especie. El suspense nos invade como lo hacía con Marion en ese interminable viaje en coche. Un sentimiento que surge entre el amor y el miedo. Un paso pevio al horror cuando vemos que lo que hemos temido, se ha hecho realidad. Hablamos de algo que nos incomoda, pero he aquí el carácter extraño del ser humano. El placer del dolor. El placer del sufrimiento. El recuerdo de un sentimiento que nos hizo estremecer un día.

BURLA

Yakety Sax

Con esta melodía, es posible volver a la carpa multicolor en la que pasaron los sueños de nuestra infancia: Ladies and Gentlements, Welcome to the Circus! He dejado en último lugar este sentimiento, aunque sea el que prevalece en nuestro día a día. ¿Por qué? La burla viene después de todos como mecanismo de defensa para relativizarlos, para minarlos. Algo necesario para poder continuar y no quedar roto por la intensidad de todo lo vivido.