ENTREVISTA/REPORTAJE

POR Mónica Patiño Talavera, Alberto Serrano Martín y Victoria Silva Sánchez
En los últimos días, el mundo entero ha vuelto su mirada hacia Asia. Pero, como en otras tantas ocasiones, su forma de ver es selectiva. El desastre que se precipitó sobre Japón no es la única tragedia presente en el continente oriental.
En su país vecino se producen a diario múltiples casos de tortura, detenciones ilegales e incluso pena de muerte. Una nación totalitaria en la que sus ciudadanos no tienen el derecho a pensar o creer en algo diferente al comunismo. Una sociedad que persigue a numerosos colectivos, haciendo que los términos ‘genocidio’ y ‘crímenes contra la humanidad’ cobren sentido.
Entre los grupos perseguidos se encuentra el movimiento espiritual Falun Dafa. Los practicantes de esta creencia que han tenido la suerte de escapar al Régimen se encuentran encerrados en el extranjero, sin posibilidad de regresar.
Este es el caso de Joaquín Gan, profesor de chino en Madrid. Con la amabilidad y gentileza que caracteriza a este pueblo milenario y a los seguidores de este movimiento, abre su alma para relatar su experiencia personal y hacer saber la situación real del país oriental.
¿Qué se esconde detrás del maquillaje de la potencia llamada a liderar el mundo en los próximos años? China, una potencia de la que todo el mundo habla pero a la que muy pocos logran acceder
UNA VIDA DESARRAIGADA
¿Cuánto tiempo lleva viviendo en España?
Veinte años. Desde 1991.
En 1989 tuvo lugar la revuelta de Tiananmen, ¿estuvo presente cuando se produjo la gran matanza de universitarios?
Cuando estaba en China no me enteré. En televisión se decía que no se habían producido disparos… Mentira. Se daba otra información y yo creía en su mentira. Pero cuando llego aquí me entero de todo.
¿Por qué se fue de su país?
Vine para trabajar, para mejorar la vida.
¿Qué pasaría si ahora mismo decidiese volver?
Sería peligroso. Seguramente en la aduana la policía ya me detendría y podría estar sometido a todo esto: torturas, ejecución. Todo es posible.
Concretamente, si Joaquín decidiese volver a China, se vería expuesto a normativas como la Ley de Albergue e Investigación que permite retener a una persona durante tres meses en paradero desconocido. Después, continuaría en un campo de re-educación. En el caso de ser “juzgado”, en su contra se alzarían la Ley de Seguridad del Estado y de Secretos de Estado que, en la práctica, sirven para juzgar a cualquier persona con ideas diferentes a la del Gobierno. Finalmente, se vería expuesto a la pena de muerte, en cuyo caso, puede que no tuviese acceso al abogado hasta el día del juicio. Todo este proceso se vería acompañado de palizas, torturas como la llamada «cama del tigre» e incluso extracción de órganos provocándole la muerte.
¿Tiene familiares en China?
Sí, una hermana.
Y ¿se puede poner en contacto con ella? ¿Hablar con ella?
Sí, por teléfono. Normalmente nunca se habla de estos temas. Para mí no pasa nada, pero para ella… tiene miedo en su corazón. Cuando hablas de estos temas se nota. Cualquier chino lo tiene.
El gobierno chino puede escuchar las conversaciones por móvil…
Sí, por móvil o por cualquier teléfono.
Entonces esa llamada, ¿la pueden estar escuchando?
Es posible. De este tema apenas hablamos. Conversamos sobre cómo se encuentra ella, la familia, la vida.
¿Lleva muchos años sin ver a su hermana?
Sí, hace más de 10 años
¿Cuántos años lleva sin viajar a su país?
No lo recuerdo bien… desde el 97 o el 99. Más de 10 años.
¿Y le gustaría volver?
Sí, pero si no acaba la persecución no puedo viajar.
FALUN GONG
Pero, ¿qué es Falun Dafa o Falun Gong? Se trata de un movimiento espiritual que busca la purificación del alma a través del ejercicio físico y del cumplimiento de sus tres principios: verdad, benevolencia y tolerancia.
Aparte de estos principios, ¿hay alguna creencia similar al dios cristiano o árabe?
Sí, creemos en Dios. Un dios en general.
¿A qué se dedica la organización de Falun Gong? Esta reconocida en 70 estados, pero no en China…
Ahora en 140 países. No es una organización, sino una práctica. La gente todos los domingos practica en parques. No hay centro, no hay templo, ¿sabes? No tiene estas cosas rituales.
El Gobierno cuando ve que hay tanta gente practicando, cien millones de personas que tienen otra creencia y no puede controlar su mente, piensa que es una amenaza.
|
Falun Gong fue fundado en 1992 por Li Hongzhi como una variante del milenario Qui Gong o “yoga chino”. Una creencia que fue suprimida, como todas las demás, en 1949 cuando el Partido Comunista Chino (PCCh) tomó el poder, pero que se había beneficiado de la apertura ideoló-gica debido al vacío espiritual post-Mao de los años 80
Y entonces, ¿por qué el Gobierno Chino decidió ilegalizarlo?
Falun Gong ayuda a mucha gente a mejorar su salud y desaparece su enfermedad. Entonces este grupo de gente se expandió muy rápido hasta cien millones de personas
¿Cien millones?
Sí. El Gobierno cuando ve que hay tanta gente practicando, cien millones de personas que tienen otra creencia y no puede controlar su mente, piensa que es una amenaza.
¿Otra creencia diferente a cuál?
En China sabes que hay una dictadura comunista. La única creencia legal es el comunismo. Se persiguen todas las religiones: cristianos, católicos, budistas, tibetanos… Entonces, cuando Falun llega a los cien millones de personas, ellos tienen mucho miedo porque no pueden controlar sus mentes.
La alarma entre sus dirigentes (en especial en el presidente Jiang Zemin) cundió en 1996 cuando el libro de Li, Girando la Rueda de la Ley, vendió casi un millón de copias.
El 20 de julio de 1999 comenzó la persecución en todo el país del Sol Naciente contra Falun Dafa.
El presidente Jiang creó una fuerza especial, la “oficina 610” para encabezar el ataque. Hasta septiembre de 2002 más de 6.000 practicantes fueron condenados a reclusión prolongada y más de mil practicantes fueron recluidos de forma ilegal en 43 hospitales psiquiátricos, donde se les inyecta-ron drogas nocivas para el Sistema Nervioso.
TRÁFICO DE ÓRGANOS
Amnistía Internacional afirma que hay tráfico de órganos de personas ejecutadas, ¿eso es verdad?
Sí. Yo llamé un día, llamé mucho por teléfono a los hospitales. Por lo menos en dos hospitales me dijeron «Sí hay».
Les dije que llamaba de España y que un amigo mío tiene un problema de riñón y necesita un trasplante. Pregunto si hay, y ellos dicen que sí. Normalmente, tienes que esperar tres semanas o dos y puede conseguir un órgano.
Esto es posible por varios motivos. Primero, por la renuencia cultural que existe entre el pueblo chino a las donaciones. Segundo, a que no existe un sistema de donación de órganos. Pero tercero, y más importante, debido a que esta práctica se recubre de una aparente legalidad. El Gobierno pide el consentimiento a los familiares, pero les obliga a aceptar, ya que si se niegan deben correr con todos los gastos del encarcelamiento. Cifras que en la mayoría de los casos (la población más afectada por las ejecuciones son campesinos pobres) no se pueden permitir.
En la superficie es todo muy bonito, pero dentro, todo, todo es muy oscuro. ¿Entiendes? Ellos engañan a todo el mundo.
|
El número de trasplantes, ha aumentado de forma exponencial en la primera década del siglo XXI según el informe de David Kilgour y David Matas, publicado el 6 de julio de 2006. Pasamos de 18.500 en el periodo comprendido entre 1994 y 1999 a 41.500 entre 2000 y 2005. Este aumento se ha producido desde que se inició la persecución a Falun Gong.
Aseveración que cobra sentido en las imágenes de cuerpos mutilados con incisiones como las que ilustran este reportaje. Esta tendencia es refrendada por numerosos testimonios.
Entre ellos, la siguiente llamada, tomada literalmente de este informe:
Centro de Detención de la ciudad de Mishan,(8 de junio de 2006):
M: “¿Tiene proveedores de [órganos] de Falun Gong?…”
Sr. Li: Sí, solemos tener.
M: … ¿Y ahora?
Sr. Li: … Sí.
…
M: “… ¿Cuántos [practicantes de Falun Gong] de menos de 40 años tienen?”
Sr. Li: Bastantes.
…
M: “Ahora, en cuanto a… los [prisioneros] masculinos de Falun Gong, ¿cuántos tienen?”
Sr. Li: Siete, ocho, tenemos [al menos] cinco, seis ahora.
M: ¿Son del campo o de la ciudad?
Sr. Li: Del campo.
Según el Centro Asistencial Internacional de Trasplantes de China, “Puede tomar sólo una semana encontrar el donante (de riñón) compatible”. En Canadá el tiempo de espera promedio era de 32.5 meses en 2003. Dado que un riñón sólo es válido entre 24 y 48 horas, la única explicación posible es la existencia de un amplio grupo de donantes vivos.
UN PUEBLO CONTROLADO
Es una dictadura y el Gobierno tiene miedo de que el pueblo chino se entere de qué pasa. Si no hubiese censura quizá se podría enterar de que se han asesinado a 80 millones personas del pueblo chino, el doble de la población española. Es increíble.
¿A lo largo de cuántos años han muerto esos 80 millones?
Desde que se inicio el régimen comunista. Desde 1949 hasta ahora. Es un movimiento continuo que no para. Y toda esa gente es gente inocente.
Y el ejército chino, la policía, ¿por qué no se subleva y se pone de parte de los ciudadanos?
Estoy seguro de que algún día lo hará, se pondrá de parte del pueblo.
Pero mientras tanto han muerto 80 millones de personas. Son muchas.
Sí, demasiadas. Es el régimen más perverso de toda la historia humana. Es la teoría comunista. En la superficie es todo muy bonito, pero dentro, todo, todo es muy oscuro. ¿Entiendes? Ellos engañan a todo el mundo. Así se logra que una clase se enfrente con otra clase.
Es genocidio.
Sí, es genocidio. La persecución de Falun Gong también es genocidio.
¿Cree que el resto de naciones se tapan los ojos ante lo que realmente pasa en China por intereses?
Sí. No sé si por intereses económicos o porque se encuentran engañados por China. Es una cosa un poco triste. No ha cambiado nada.
La entrevista llega a su fin. Joaquín con su imborrable sonrisa en los labios y con su inconmensurable gentileza se despide casi de forma reverencial, esperando que esta conversación ayude a su pueblo. Aguardando el momento tan deseado en el que el pueblo chino consiga, finalmente, su libertad•