El mal hacer y el mal perder


El lunes pasado fue una jornada de vencedores y vencidos. Derrotados que no supieron aceptar la derrota y que obvian las señales que invitan a recapacitar: PSOE, Real Madrid y la competencia del diario El País echan balones fuera.

El lunes 29 de noviembre de 2010 será una fecha para recordar, algo histórico por varios motivos. Un día antes, se habían celebrado las elecciones catalanas, con una victoria apabullante de CIU. El electorado catalán castigó al PSC y al modelo tripartito infringiéndoles una derrota escandalosa. Por su parte, la derecha sonríe con MAS fuerza que nunca ante las promesas que traerá 2012.

El mismo día se celebró “El Clásico”. Madrid y Barcelona se enfrentaban en lo que se presumía el duelo del siglo, el derbi más igualado de los últimos años. El Madrid llegaba como líder invicto de la Liga, con una personalidad ganadora y un juego al alza. El Barcelona también llegaba en su mejor momento, con un juego exquisito. El resultado, un tortazo que se grabó a fuego en la cara blanca. Cinco goles como cinco soles; cinco lobitos (Mourinho, Cristiano, Ramos, Ozil y Khedira, que hablaron antes de tiempo, no llegaron a aparecer por el Nou Camp o pagaron sus frustraciones con terribles entradas) que salieron aullando sus penas a la luna.

Y la noticia sorpresa, lo que ya es conocido como el mayor hito periodístico de los últimos tiempos: el ‘cablegate’. Wikileaks volvía a atacar y desvelaba más de 250.000 cables secretos sobre la diplomacia estadounidense. Algo que afectará a las relaciones internacionales ya que, en los documentos desvelados hasta ahora, la mayoría de grandes dirigentes se lleva su parte. A Berlusconi y Putin les califican como machistas y autoritarios, Sarkozy tiene un estilo impulsivo y autoritario, Ahmanideyad debe ser parado como sea, la salud mental de la presidenta de Argentina fue investigada, se expió al Secretario General de la ONU, Ban Ki Moon, Zapatero es un líder cortoplacista, la Audiencia Nacional española paralizó el caso ‘José Couso’ por “recomendación” norteamericana, etc. Las consecuencias pueden ser terribles y poco a poco se irán desencadenando.

Pero estas tres noticias comparten algo más que el día en el que se produjeron. Todas ellas dejaron ganadores y perdedores. Y los perdedores hicieron tantos méritos para serlo como los ganadores para conseguir su objetivo. Pero, además, resulta que los tres perdedores (en el caso Wikileaks hay muchos más de tres, pero los podemos agrupar como víctimas de un mismo acontecimiento) que desarrollaron un mal hacer, también tuvieron un mal perder.

Los comicios catalanes provocaron, como causa inmediata, la renuncia del ex presidente José Montilla a su escaño y a la dirección de su partido. No obstante, debería ser la Dirección General del Partido Socialista, la que reflexionase qué significa este varapalo. Significa un avance de la derecha española. La pérdida de uno de los dos bastiones socialistas (el otro es Andalucía), y la crónica de una muerte anunciada en las próximas generales. Pero, ¿qué hace este partido? Sigue enzarzado en una absurda pelea con la oposición, sin darse cuenta que están perdiendo a su electorado y a las nuevas generaciones, que no muestran interés por la política. El martes, la portavoz del PSOE en el Senado, Carmen Silva reflexionaba sobre el ramo de rosas que recibía la jornada anterior la candidata por parte del PP, Alicia Sánchez Camacho, de manos del líder del partido de las gaviotas, Mariano Rajoy. Su argumento: parece que el PP ha ganado las elecciones, en vez de quedar terceros por detrás de CIU y PSOE.

http://www.youtube.com/v/vIXyCdZs4DA?fs=1&hl=es_ES

No sabe la señora Silva que la alegría popular está justificada ya que obtienen un resultado histórico, afianzándose como la tercera fuerza en el poder. Por su parte, el PSC también cosecha un resultado histórico, pero para mal. La situación recuerda mucho a la que se vivió en 1995, y que acabó con la victoria popular al año siguiente. Por eso, el PP se puede alegrar y el PSOE debe recapacitar.

[poll id=”36″]

Siguiendo con perdedores que no saben perder, en el partido del siglo (si todos los años tenemos “el partido del siglo”, ¿en qué siglo nos encontramos ahora?), el Real Madrid acabó desquiciado. Durante hora y media fue mareado por el embriagante fútbol culé. Y al final, las copas (o la ausencia de ellas) se le subieron a más de uno a la cabeza. De esta forma, Sergio Ramos, el segundo capitán blanco, propinaba una patada con muy malas intenciones al nuevo dios argentino Leo Messi y arramplaba con todo el que se le ponía por delante para increparle su actitud. Se llamasen Carles Puyol o Xavi Hernández, la amistad consolidada en el pasado mundial no libró a Puyol de acabar en el suelo. Y a Ramos de acabar en el vestuario antes de tiempo. Pese a sus “peculiares” disculpas y a la escasa sanción impuesta por la Federación, el capitán del Madrid no puede permitirse hacer semejante actitud, ni cosechar diez rojas en cinco años en el conjunto merengue poseyendo el dudoso honor de ser el futbolista madridista que ha visto más veces el cartón rojo en La Liga.

[poll id=”37″]

Por último, Wikileaks hacía públicos los secretos estadounidenses a través de cinco medios: The New York Times (EEUU), The Guardian (RU), Der Spiegel (Alemania), Le Guardian (Francia) y El País (España). El hecho de que la organización sin ánimo de lucro escogiera a El País como medio hispanohablante por excelencia no es casual. El prestigio que se ha ganado este diario está basado en un intento por dar la visión más objetiva posible (con tendencias centro-izquierda), una información contrastada e investigaciones imparciales (como la llevada a cabo sobre el Primer ministro italiano Silvio Berlusconi). Ante esto, su competencia, El Mundo y El ABC, no supieron reaccionar como cabría esperar.

La noticia es de tal envergadura que ningún medio que presuma de responder los principios básicos del periodismo, puede obviar este hecho. Sin embargo, El Mundo informa en su edición impresa del 30 de Noviembre como un hecho intrascendente. Ya en la versión digital, en vistas del calado de la filtración, cambian su punto de vista y empiezan a centrarse en las declaraciones negativas vertidas por la Administración Bush contra el Presidente del Gobierno español. No obstante, para ellos no se trata de una noticia de suficiente importancia como para aparecer en las portadas de los días 29 y 30 de noviembre, ni del 1 de diciembre.

Por su parte, el ABC también se hace eco de estas críticas, titulando su sección de Internacional con un «EE.UU. vio a Zapatero como un izquierdista trasnochado». En el mismo artículo, se mina la importancia de estas filtraciones ya que «contienen un gran componente de análisis en caliente y juicios a vuelapluma e incluso cotilleo puro y duro». Es decir, validez periodística cero. El mismo valor del que hace gala el diario monárquico cuando, a colación de la calificación sobre Rodríguez Zapatero como un líder cortoplacista, alegan que: «Los informes procedentes de Madrid revelan que su autor era un simple observador de la realidad. Seguramente se limitaba a leer el periódico mientras desayunaba». No se plantean de dónde viene el crédito de El País y su propio descrédito al tomar posiciones tan extremas y no respetar los principios básicos del periodismo.

En definitiva, la derrota es amarga y difícil de digerir, pero la honra no se pierde en la contienda sino en las nefastas reacciones a la derrota. En la negativa a realizar la autocrítica y en la postura infantil de echar balones fuera y desviar la atención de los verdaderos problemas que conciernen a uno mismo.

[poll id=”38″]

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s