La libertad tenía un precio


Como diría Serrat, corren buenos tiempos para los que se amoldan a todo con tal de que no les falte de nada; buenos tiempos para la mayoría silenciosa que aguanta el chaparrón. Pero las nubes presagian tormenta para los inconformistas, para los que luchan sin pensar en su mañana. Tiempos de muerte. Porque, lamentablemente, siempre hemos tenido que hacer sacrificios humanos ante la diosa libertad.

Malala Yousafzai, la niña activista pakistaní que recibió un tiro en la cabeza por defender el derecho de las niñas a estudiar

Malala Yousafzai, la niña activista pakistaní que recibió un tiro en la cabeza por defender el derecho de las niñas a estudiar

Este es el caso de esas dos vidas cruzadas que han sido Malala Yousazfai y Savita Halappanavar. Como si se tratase de un guion de película, dos personas que ni siquiera se han conocido, guardan muchos puntos en común. Malala en Pakistán; Savita en Irlanda. Malala una niña; Savita una mujer. Las dos muy valientes. Las dos víctimas.

Malala es una niña de 14 años que reivindica el derecho de las niñas a estudiar en su país. Contraria a los preceptos de los grupos talibanes que dominan la zona en la que vive, Malala recibió un disparo en la cabeza. Contra todo pronóstico, esta pequeña luchadora se recupera en un hospital de Reino Unido. Contra viento y marea, contra todas las posibilidades, Malala sigue alzando su voz, pues la lucha es larga, pero su victoria es inevitable.

El caso contrario era el de Savita. Mujer embarazada que acude a un hospital irlandés porque tiene problemas con su feto. Los doctores le confirman la terrible noticia: el feto no nacerá vivo. Pero lo peor estaba por llegar porque la legislación irlandesa sólo permite el aborto cuando el corazón del feto deja de latir. Por desgracia, el corazón de Savita sólo resistió unos días más.

Llegados a este punto, la conclusión parece clara: dos lamentables derrotas en la lucha por la libertad de la mujer. Sin embargo, lo que más han desatado es esperanza. La esperanza de que algo está cambiando. En Pakistán son numerosas las manifestaciones en apoyo a Malala y se han abierto nuevas líneas de debate ante el horror internacional por su atentado. Por su parte, los políticos irlandeses han prometido revisar la ley del aborto que condenó a Savita.

Savita Halappanavar murió a manos de la represiva legislación irlandesa. Una muerte sin ningún sentido, que no benefició a nadie y sólo tiñó de un inmenso dolor a sus allegados

Savita Halappanavar murió a manos de la represiva legislación irlandesa. Una muerte sin ningún sentido, que no benefició a nadie y sólo tiñó de un inmenso dolor a sus allegados

Dos mártires, pero no las únicas. En 2012, fueron 62 las mujeres asesinadas por violencia de género. En los últimos seis años, 428. Y detrás de cada número, latía un corazón, una historia, una amiga, una familiar… Una mártir en aras de la libertad. Porque, paradójicamente, estos números garantizan que el camino es el correcto. Que ante el nuevo rol adquirido por las mujeres, el hombre machista sólo puede reaccionar con golpes. Que hay más de 400 razones en los últimos años por las que hay que decir basta.

Porque no es la primera vez que sucede esto. Porque todas las luchas por las libertades han dejado demasiados cuerpos en la cuneta. Porque nos encontramos en la misma situación que ya experimentó el movimiento de liberación afroamerciana.

Un movimiento en el que sus líderes (Marthin Luther King Jr. Y Malcolm X) cobraron incluso más importancia como símbolos tras su muerte, a pesar de su liderazgo en vida. Porque el miedo y la incertidumbre a finales de los 60, tras sus asesinatos, no parecía presagiar la liberación posterior. Pero llegó.

Y tal como dijo Marthin Luther King en su último discurso:

“No sé qué pasará ahora. Tenemos algunos días difíciles por delante. Pero no me preocupa. Porque he estado en lo más alto de la montaña. Y no me importa. Porque he ido a lo más alto, y he mirado a través. Y he visto la “tierra prometida” Puede que no esté allí con vosotros. Pero quiero que sepas esta noche que nosotros, como pueblo, llegaremos a la tierra prometida”.

Alberto Serrano Martín.

Sígueme en Twitter @a90sm.

ACTUALIZACIÓN

Recientemente, Malala ha recibido el alta hospitalaria. No cabe duda de que es una gran noticia, de que es un canto a la esperanza en un mundo mejor. Malala ahora mismo es una luz tenue y quebradiza en un mundo lleno de oscuridad e incomprensión. No dejemos que esta luz se apague, pues aunque a veces no nos sirva para iluminar todo el sendero, tiene el potencial de mil soles para el avance de la humanidad.

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